Adaptaciones de los Búhos y las Lechuzas

Búho de anteojos (Pulsatrix perspicillata). Foto por Rodrigo Gaviria.

Al igual que los halcones y las águilas, los búhos y las lechuzas se conocen como aves rapaces o aves de presa, pues emplean sus afiladas garras y sus picos curvos para cazar, matar y comerse a otros animales.

Pero los búhos y las lechuzas se diferencian de los halcones y de las águilas en muchos aspectos. La mayoría de búhos y lechuzas poseen cabezas enormes, cuerpos robustos, plumas suaves, colas cortas y un dedo reversible que puede apuntar tanto hacia adelante como hacia atrás. 

Los ojos de de los búhos y lechuzas miran hacia adelante, igual que los de los humanos. La mayoría de especies de búhos y lechuzas son activas durante la noche y no durante el día. 

En el mundo existen cerca de 250 especies de búhos y lechuzas los cuales habitan en todos los continentes, excepto en la Antártica. 

Los búhos y las lechuzas pertenecen al orden de aves llamados strigiformes. Este grupo se divide en dos grupos menores, conocidos como familias. 

La familia Tytonidae incluye a las lechuzas, las cuales tienen cara con forma de corazón. 

La segunda familia, Strigidae, incluye a todos los búhos y similares (mochuelos, autillos, tecolotes, cárabos, etc.), la mayor parte de los cuales tienen caras redondas. 

Muchos búhos y lechuzas vocalizan a una peculiar baja frecuencia, lo cual permite que sus cantos se transmitan a grandes distancias sin ser absorbidos por la vegetación. Familiarizarse con estos cantos y otras vocalizaciones le ayudará a encontrar e identificar a búhos y lechuzas.

Adaptaciones principales

Ojos especializados

Los búhos tienen ojos profundos en forma tubular a diferencia del típico globo ocular. Como tal, los búhos tienen los ojos fijos hacia adelante y no pueden moverlos en todas direcciones como lo hacen los humanos. Para poder ver objetos y sus presas, los búhos tienen que girar la cabeza en la dirección de tal  objeto.

Los búhos son capaces de ver durante el día. Aunque sus pupilas no se cierran tanto como las de los humanos durante luz intensa, los búhos son capaces de bloquear la luz adicional cerrando los párpados hasta la mitad. 

Esta es la explicación de por qué los búhos que se ven durante el día parecen medio dormidos cuando en realidad están bloqueando parte de la luz del día para poder ver mejor.

Todos los mamíferos tienen células de visión llamadas conos en la retina. Los conos están ubicados en un área especial del ojo llamada fóvea. A diferencia de otras aves, los búhos y los halcones tienen la fóvea ubicada en la parte superior de la retina. 

Por esta razón es que las cosas debajo del ojo de los búhos se ven claras. Este ajuste fisiológico es crucial para cazar presas en el suelo. Como se indicó anteriormente, cuando los búhos cierran sus ojos durante el día, en realidad están bloqueando la luz solar, pero aún tienen una visión perfecta del suelo debajo.

Oídos sensibles

Los búhos tienen una buena visión nocturna que utilizan para localizar a sus presas en la oscuridad de la noche. Pero la visión es de poca utilidad cuando su presa se encuentra en una espesa vegetación o bajo la nieve. Los búhos han desarrollado oídos asimétricos que, combinados con la disposición de plumas especializadas, permiten a los búhos detectar y localizar a sus presas solo mediante sonidos.

Plumas especializadas 

Las plumas de los búhos son relativamente gruesas y densas las cuales amortiguan el sonido que hacen durante el vuelo. Tienen alas grandes para su peso, lo que les permite volar con aleteos lentos que casi no emiten ningún sonido. 

Los búhos y lechuzas tienen plumas de vuelo primarias con bordes suaves y con flecos o en forma de un peine. Este tipo de borde reduce el sonido que producen las alas en su movimiento de arriba a abajo durante el vuelo. Tener un vuelo silencioso tiene implicaciones importantes durante la caza nocturna. Un vuelo silencioso facilita la emboscada a presas desprevenidas y permite que el búho continúe escuchando a la presa mientras vuela hacia ella.

Cuello giratorio

Los búhos pueden girar la cabeza 270 grados sin mover los hombros; esto es casi un círculo completo. Los cuellos de los búhos son generalmente más largos y delgados de lo que parecen a simple vista. Se les ve cortos y gruesos debido a la densa cantidad de plumas en la cabeza y el cuello.

Dedos de los pies especializados

Los búhos y lechuzas tienen cuatro dedos: tres al frente y uno detrás. Pero los dedos hacia el frente pueden revertirse actuando como un dedo opuesto, es decir algo parecido a la forma que actúa el dedo pulgar en la mano de un humano. En términos prácticos el dedo pulgar de un búho se gira hacia atrás cuando este está perchado o captura una presa. 

Cuando tengas la oportunidad, trata de ver los dos dedos de los pies de un búho o una lechuza en vivo o en una foto.

La mayoría de las piernas y dedos de los búhos están cubiertos de plumas. Estas plumas brindan protección a sus pies contra el frío, así como también los protege de los rasguños y mordeduras de las presas que cazan.